Antro Particular

12 fevereiro 2007

EL ENGAÑO

A partir de 2007, o Antro Particular oficializa a participação de outros comentaristas, com a coluna ANTRO por... Seja bem-vindo Edílio. O Antro também é seu.

Edílio Peña é um dos mais importantes dramaturgos venezuelanos. Nascido em 1951, é autor de diversas peças de teatro, como Resistencia, Los Pájaros se van con la Muerte, El Chingo, Lluvia Acida sobre el Mar Caribe.
O texto que se segue é um início de um diário político sobre Hugo Chaves e o Socialismo do Século XXI e suas implicações na Venezuela.

RUY FILHO



Fuera de Venezuela la mayoría de la gente tiene una percepción equivocada de lo que acontece en su interior político. No es verdad que esta sea una revolución. No es posible que una revolución se funde en base a la renta petrolera. Si es así, es el primer caso que se inaugura en este siglo XXI. ¿La llamada revolución bolivariana sería la primera de la posmodernidad? Se ignora que después de la guerra independentista y sus posteriores consecuencias que condujeron al desastre de la llamada guerra Federal, posteriormente, en el siglo XX la república se reordenó en base a la renta petrolera. Así ocurrió con las dictaduras de mediados del siglo XX, como la de Juan Vicente Gómez y la de Marcos Pérez Jiménez, lo mismo habría de ocurrir con los cuarenta lustros de la socialdemocracia representativa; pero ahora también, acontece con la llamada revolución bolivariana que apunta como hecho inédito, a la creación del socialismo del siglo XXI. ¿No es sospechosa la elipse de identidad? Por cierto, nadie sabe lo que es esto último. Se sabe de los tres tomos de El Capital que escribió Karl Marx como propuesta para propiciar la transición del capitalismo al socialismo y de allí, al comunismo; pero en Venezuela, nadie conoce los tres tomos del socialismo del siglo XXI, muchos menos, el nombre de su escritor y creador filosófico. No obstante, la izquierda trasnochada, en busca de redimir un pasado feliz que nunca existió, acompaña la fraseología de esta nueva e incierta utopía. ¿Olvidaron el desastre de la Unión Soviética y el costo en vida que ese funesto ensayo significó para la humanidad? La revolución en la América Latina corresponde a la nostalgia, a un tiempo no vivido. Es por eso que la realidad de ella sólo es feliz en las baladas de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés. Lo más peligroso de la revolución venezolana es que es una película sin guión.

La nación y el estado venezolano nunca contaron con un pensamiento sustantivo, filosófico y conceptual que la diseñara. Los partidos que concibieron la socialdemocracia en Venezuela evadieron la necesidad de sus soportes ideológicos y éticos. Por eso también se corrompieron y fracasaron. En el siglo XIX, Simón Bolívar lo intentó en una compulsiva acción epistolar que más bien parecía, un oscuro deseo inconsciente de trascendencia personal. Su manifiesto de El Congreso de Angostura es emblemático. La gesta de Bolívar vive más en sus escritos que en su desvanecida acción militar. Queda una duda: ¿si vivió cuarenta y siete años en que tiempo pudo escribir tanto y a la vez participar en innumerables batallas? ¿La independencia venezolana no corresponderá también a una representación idealizada (y por tanto exagerada) que bebió del movimiento romántico? Lo que si es cierto es que Simón Bolívar fue el fundador del patrón conductual de estadistas que habrían de reeditar, en las décadas subsiguientes, mesiánicos y delirantes que tomarían las riendas del estado venezolano. Hugo Chávez, en personalismo y egolatría, no dista mucho de Carlos Andrés Pérez. A Ambos les gusta ser adorados por las masas ignorantes. Con ellos prospera el populismo y las expectativas de una esperanza que jamás habrá de concretizarse. Entre tanto, la revolución venezolana funda una nueva clase social, la casta de revolucionarios que se enriquece a montones. La oligarquía revolucionaria vive su mejor momento. Su vanidad los lleva a una ostentación descarada y grosera. El politburo bolchevique los envidaría. Su mismo líder tiene un presupuesto personal que dejaría asombrada al ascetismo de un Che Guevara. La revolución venezolana es la única revolución donde sus revolucionarios engordan. Si los precios del petróleo se desplomaran se vería la desnudez de una llamada revolución que no tiene ningún soporte ideológico que la sustente. El estado petrolero venezolano, por tradición, es quien funda las clases sociales en Venezuela, a diferencia de lo que históricamente ocurre en otros países. Por tanto, no existe una burguesía ni una clase obrera en el concepto tradicional marxista del término, aunque Hugo Chávez se empeñe en decir lo contrario.
EDÍLIO PEÑA - Venezuela